sábado, 23 de agosto de 2014

Viaje a Holanda y Bélgica (Segunda Parte)

Aquí seguimos relatando nuestro viaje.

Cuarto día: BRUJAS

Fue todo un detalle por parte de nuestro amigo Álex el ofrecerse a llevarnos él mismo en coche, así que nos ahorramos el tren. Lo que no nos ahorramos fue comernos una retención en la autovía de tres pares, así que estábamos llegando a Brujas casi para la hora de comer, lo que ya me hizo pensar que no nos daría tiempo a ver todo lo planeado. Si no cogéis tráfico se puede llegar en una hora aproximadamente. Así pues, tras un pequeño paseo nos paramos a comer y ya de paso probar las famosas patatas fritas. Aquí os dejo algunas fotos de esta bonita población.

Después de comer, y viendo que el tiempo se nos echaba encima decidimos empezar por el Choco Story, el Museo del Chocolate, no sin antes pasar a por la preciosa Grote Markt.

El Ayuntamiento en la Grote Markt.
Belfort ("campanario" en español): es una edificación medieval. Antiguamente se usaba para guardar los archivos de la ciudad y era el lugar donde se proclamaban las leyes. Pero esencialmente servía como torre de vigilancia. Su parte más alta tiene 83 metros de altura, así que como os podéis imaginar, se puede ver desde cualquier punto de la ciudad.
 A 5 minutos de allí se encuentra la residencia Croone, un edificio que data de 1480 y en el que actualmente se emplaza Choco Story. Este museo nos adentra en el antiguo mundo de los mayas y los aztecas, quienes consideraban el chocolate como la bebida de los dioses, usándolo como ofrendas, y las semillas del cacao como monedas de cambio. Además explican muy bien cómo llegó el chocolate al continente europeo a través de España. Al final de la visita te dejan degustar este delicioso manjar después de una exhibición de un maestro chocolatero.

Cuchillo de sacrificios

Réplica en chocolate de la imagen de Nuestra Señora de Brujas de Miguel Ángel.

Choco Story (Museo del Chocolate)
Para mi desgracia, al salir de allí ya se nos habían hecho casi las 17:00, así que ya estaba todo cerrado y, por lo menos yo, me quedé con las ganas de ver varias cosas, por lo que en aquel momento me prometí a mi misma volver algún día y verlo todo con más tranquilidad, ya que es un lugar con un potencial increíble. Estaba claro que no podíamos entrar a ningún sitio más pero quedaban cosas por ver que no estaban regidas por un estricto horario, así que nos pusimos en marcha.

La Estatua de los Amantes: realizada en metal por los artistas Stefaan de Puydt y Livia Canestraro. Un hombre y una mujer a punto de besarse. Y si ya no era suficiente con el romanticismo que evoca esta escultura, al aproximarse se puede leer claramente la palabra Amor en distintos idiomas.

La Plaza Burg con la Basílica de la Santa Sangre al fondo a la izquierda.
El Callejón del Asno Ciego: es un ejemplo más de lo pintoresco de esta ciudad. Antes de ir leí sobre el por qué del nombre de este pequeño pero a la vez precioso callejón, no es una gran leyenda, pero por lo menos resulta creíble y cierta, y además contada por el dueño de una de las tiendas de encajes al final del callejón. Allí mismo existía un molino que era tirado por un burro al que tapaban los ojos para que no se le hiciera tan monótono su trabajo.
No queríamos irnos de Brujas con la sensación de no habernos sumergido del todo en la historia y el encanto de la ciudad, así que, mientras los demás se tomaban algo, Tony y yo decidimos montarnos en una de las barquitas y dejar que fuera el guía el que nos explicara. El paseo por los canales son 7 euros por persona y dura unos 30 minutos. Vale la pena simplemente por el hecho de que desde el agua ves rincones que no puedes ver desde tierra firme. Al final de la tarde, cuando empieza a caer el sol, es un paseo precioso. Aquí os dejo una pequeña selección de fotos:




Minnewater o el Lago del Amor: uno de los 13 protegidos en Flandes por el Patrimonio de la Humanidad. Una de tantas leyendas sobre este lago tiene que ver con los cisnes que viven en él. Tiene lugar en 1488, cuando la ciudad ejecuta a uno de sus administradores, Pieter Lanchals, esposo y sucesor de la duquesa María de Borgoña, amigo de Maximiliano de Austria, y cuyo apellido significa curiosamente "cuello largo".  Enterado del asunto, Maximiliano, el monarca, castiga a la población de Brujas con una firme y curiosa resolución: tendrá que mantener y cuidar a los cisnes de sus lagos y canales para toda la eternidad.
Al acabar el recorrido, y mientras llegaban nuestros amigos, decidimos ir a ver el punto más fotografiado de Brujas, el Muelle del Rosario o Rozenhoedkaai.


Cuando ya nos encontramos con el resto del grupo, y para acabar bien el día, fuimos a buscar una cervecería, concretamente la más antigua de Brujas, el Herberg Vlissinghe. Data del siglo XVI, y originalmente eran dos casas separadas. Fue en 1869 cuando su propietario lo redecoró al estilo flamenco y eso es lo que podemos ver hoy en día. Durante el siglo XIX, la taberna se convirtió en la más importante de la ciudad, sirviendo de lugar de reunión de las mejores asociaciones de arte de la región. Además hoy en día es un lugar perfecto para escapar un poco del bullicio de los visitantes en su tranquilo patio interior. La verdad, si vais a Brujas, no podéis dejar de ir, y ya de paso probar la cerveza que lleva el nombre de la taberna, ya que la fabrican ellos mismos. Son 8 grados de cerveza pero su sabor es suave, así que os gustará, y más sabiendo que es una cerveza con 500 años de historia.




Y ya con la llegada de la noche, de vuelta a Bruselas a cenar y descansar.


Quinto día: DINANT - BRUSELAS

Para no extenderme demasiado, no explicaré aquí la historia de este pueblo, pero sí mencionar que es un lugar con una historia muy intensa y trágica a la vez. Se dice que sus orígenes pueden ser celtas.

Una vez más, nuestro amigo decidió acompañarnos así que nos desplazamos en coche, esta vez hacia el sur, a unos 100 km.  Al llegar, nos dirigimos directamente a la Gruta La Merveilleuse. La entrada son 9 euros por persona, pero es una visita guiada y puedes elegirla en inglés o en francés. La gruta, en su parte más profunda tiene 45 metros bajo tierra, el recorrido es de 50 minutos que se te pasan volando, porque la verdad es que su nombre le hace justicia, porque nunca he visto nada tan maravilloso bajo el suelo. La gruta fue descubierta en 1904 y tiene dos niveles visitables, en los que encontraréis estalactitas, estalagmitas, columnas e impresionantes cascadas petrificadas. Si vais a Dinant, esto debería ser visita obligatoria, y si no, mirad algunas imágenes, hablan por sí solas.





Después de comer algo nos dirigimos hacia la Colegiata de Notre Dame.  Lo primero que me llamó la atención de ella es su proximidad al acantilado trasero, y que al ser de un gris oscuro se mimifica perfectamente con el gran cerro de roca formando casi una única unidad.

Lo que destaca más de la Colegiata, a parte de su curiosa cúpula (Patrimonio de la Humanidad), es su impresionante vidriera, una de las más grandes de Europa, obra del maestro Ladon.


Justo al lado de la Colegiata está la entrada a la Ciudadela. Pagas 8 euros y puedes subir en teleférico o si eres muy valiente y estás en buena forma, puedes decidirte por los más de 400 escalones. Una vez arriba, las vistas de la ciudad son espectaculares.


Personalmente, me esperaba la Ciudadela algo más grande, pero he de reconocer que el museo con sus pasadizos y sus recreaciones es muy interesante, además tiene un pequeño museo de armas. Y no es para menos, conociendo la historia de una ciudad tan repetidamente devastada trágicamente.

Se puede decir que después de esto ya habíamos visto lo principal de la ciudad, aunque hay que mencionar que Dinant es la ciudad de nacimiento de Adolphe Sax, el padre del saxofón, por ello, se encuentran numerosos motivos caminando por sus calles, el más iconográfico, su puente principal sobre el rio Mosa, en el que cada saxofón representa un pais.


Como no era demasiado tarde y en Dinant ya habíamos visto lo más importante, nos decidimos por volver a Bruselas y ver el Parque del Cincuentenario que aún teníamos por ver, lo cual nos vino muy bien porque está algo más alejado del centro.

El Palacio del Cincuentenario, al este del parque, es uno de los edificios más representativos de Bruselas, sobre todo, su arco del triunfo, que recuerda a la Puerta de Brandenburgo de Berlin. Aquí he de decir que me quedé con ganas de entrar al Museo del Cincuentenario, pero como ya habréis imaginado, a esas horas ya no hay nada abierto para visitar.


El Palacio se construyó para conmemorar los 50 años de la independencia de Bélgica y acoge dos museos más a parte del comentado, el de Historia Militar y el Autoworld.



Y hasta aquí la segunda parte, espero que os haya gustado. En breve publicaré la última parte del viaje.

Abrazos!!!

jueves, 21 de agosto de 2014

Viaje a Holanda y Bélgica (Primera Parte)

Aunque parezca mentira y a estas alturas del siglo XXI en una semana no he encontrado ni un sólo sitio con wifi gratis, excepto en el apartamento de Bruselas y por problemas técnicos no me pude conectar. En fin, no he podido hacer el día a día en directo pero como nunca es tarde hago la review un día después de haber llegado de vuelta a casa.

Primer día: AMSTERDAM

Llegamos al aeropuerto de Schiphol sobre las 15:00 horas. Al ser un aeropuerto internacional es gigantesco, así que entre salir, recoger maletas y buscar la estación de tren salíamos de alli casi a las 16:00 horas. El tren tarda en llegar unos 20 minutos hasta Amsterdam Centraal y cuesta 4 euros.

Una vez allí, cogimos el tranvía justo enfrente de la estación. Ojo con el tranvía, cogedlo únicamente si es necesario porque son 2,80 euros por persona y trayecto, y en una ciudad pequeña como Amsterdam no merece la pena pagar tanto para caminar menos. En nuestro caso lo cogimos porque el albergue estaba a justo en el extremo opuesto de la ciudad e íbamos con las maletas.  Nos hospedamos en el Inner Hostel, y tras discutir con una de las recepcionistas por cobrarnos algo más de lo que habíamos acordado sin querer darnos ninguna explicación, dejamos las maletas en la habítación y fuimos a comprar algo para comer (más bien merendar por la hora que era). No os recomiendo en en absoluto este albergue, a parte de lo comentado sobre la recepcionista, en cuya persona la simpatía brillaba por su ausencia, nos dieron una habitación para los cuatro diminuta y sin ventana, así que os podéis imaginar el pestazo a humedad en una habitación sin ventilación. Al fin y al cabo, para una noche tampoco nos vamos a poner exquisitos, pero hay otros albergues en Amsterdam que por el mismo precio te ofrecen algo mejor.

Después de comer algo y aprovechando que el hostel está al lado de la Esplanada de los Museos y del Vondelpark, nos hicimos el recorrido pertinente.




El Vondelpark tiene actualmente unas 47 hectáreas, así que es un lugar perfecto para pasear y disfrutar del ambiente.
En 1864 un grupo de ciudadanos acaudalados compró un terreno en los límites de la ciudad para construir un parque público y un año después fue abierto con el nombre de Nieuwe Park, hasta que se colocó una estatua del poeta holandés Joost Van den Vondel en 1867, y así se comenzó a llamar Vondelpark. Sobre 1877 decidieron ampliarlo así que creció considerablemente, de las 8 hectáreas originales a las 47 hectáreas que mide hoy día. Posteriormente, en 1953 fue vendido a la ciudad quien se encargó desde aquel momento de su mantenimiento. En 1996, el parque fue nombrado Monumento Nacional, por su valor cultural e histórico.

Y de allí nos dirigimos hacia el centro. Después de cenar algo en Leidsestraat, una de las calles más comerciales caminamos hacia el Barrio Rojo, pasando por la Plaza Dam.



En cuanto al Barrio Rojo, seguramente todos lo conozcaís o hayáis oído hablar de sus famosos escaparates. En ellos las protitutas ofrecen sus servicios. No tengo fotos porque está totalmente prohibido fotografiarlas, pero sí aprovechamos para tomarnos una cerveza por sus animadas calles llenas de bares.


Segundo día: AMSTERDAM-BRUSELAS

La intención era estar pronto para visitar la Casa de Ana Frank, pero por experiencia de la anterior vez que estuve en Amsterdam, sabía que se forman grandes colas, pero entre unas cosas y otras acabamos llegando media hora después de la hora de apertura, así que ya se había formado una cola que daba la vuelta a todo el edificio. Gran error porque nos tocó esperar tres largas horas para poder entrar, así que ya sabéis, sobre todo si váis en agosto.  Yo siempre he recomendado esta visita, aunque no esperéis encontrar mobiliario, ya que se retiró por deseo expreso del padre de Ana Frank como símbolo de la situación que vivieron los judíos en la 2da Guerra Mundial. Es escalofriante entrar al anexo del edificio por detrás de la estantería, notar como al mínimo paso cruje el suelo e imaginar cómo pudieron vivir dos familias allí escondidas durante dos años.

La Casa de Ana Frank está muy cerca de la Plaza Dam, por lo que nos dirigimos allí para que pudieran verla de día con el agetreo.

La Plaza Dam se construyó sobre el año 1270 y originalmente era una presa del río Amstel. La presa se hizo suficientemente grande como para albergar una plaza en su interior, y se convirtió en el centro de la ciudad a medida que se fue edificando alrededor. Fue en el siglo XIX cuando fuer rodeado de tierra en lugar de agua. En el centro de la plaza se erige el Monumento Nacional, un obelisco de 22 metros de altura en homenaje a los soldados holandeses caídos en la 2da Guerra Mundial.

Monumento a los caídos (izquierda), Madame Tussauds (derecha)                  




Visto esto nos dirigimos hacia el Mercado Flotante de las Flores o Bloemenmarkt. Si sois unos apasionados de las flores como yo, este sitio os va a encantar, la lástima es que teniendo que coger un avión después no me pude llevar lo que me hubiera gustado (no me quiero imaginar como llegaría una planta hasta España...), pero hay semillas y bulbos, sobre todo de tulipanes, entre otros recuerdos de la ciudad. Vale la pena la visita simplemente por ver el colorido espectacular. 
Este mercado existe desde el año 1862, cuando llegaban a diario cientos de embarcaciones con plantas para su venta. Apenas se nota hoy en día que sea un mercado flotante ya que cada establecimiento está dispuesto sobre grandes plataformas bien sujetas al borde del Canal Singel. 



Ya con la tarde echada encima decidimos ir a por las maletas al albergue y dirigirnos hacia las estación Central para coger el tren con destino a Bruselas. Aquí os recomiendo si queréis hacer el mismo viaje que cojáis el billete por internet que sale como 10 euros más barato. En taquilla nos costó unos 40 euros por persona y haciendo cambio de tren en Rotterdam.

Sobre las 22:00 horas llegábamos a la estación Norte de Bruselas, donde nos esperaba nuestro amigo. Después de cenar algo nos llevó a ver la Grand Place, que justamente coincidía que estaba puesta la gran alfombra de flores (bastante suerte teniendo en cuenta que es un sólo fin de semana cada dos años). 


Y tras una parada para probar nuestra primera cerveza belga nos fuimos hacia el apartamento. Nos hospedamos en el B-Aparthotel Louise. Está genial, con su cocina y su salón, muy cómodo, además la entrada se realiza por auto-check in, con lo cual, no importa a la hora que llegues, entras introduciendo el código que anteriormente te han facilitado via mail y tienes las llaves en el buzón de dentro que abres introduciendo el segundo código. 

Tercer día: BRUSELAS

Para este día decidimos hacer un cambio de planes de última hora y cogimos un Free Tour, ya que nos lo habían recomendado varias veces.  La verdad es que después de probarlo tengo que recomendarlo al 100%. Se trata de un tour a pie por la ciudad en la que un guía te va explicando en español un poco de historia y mostrando los edificios o monumentos más característicos. El tour dura unas 3 horas y es gratuito, y si al final te gusta, le das al guía lo que consideres. Y cómo no le íbamos a dar nada al guía que nos acompañó, lo explicaba todo con tanto entusiasmo que era contagioso. Aquí abajo os muestro en fotos lo que vimos con él.

Manneken Pis (más abajo explicaré las leyendas sobre este niño)


Galerías Saint Hubert: de 1847, fueron las primeras galerías comerciales de Europa. Miden 200 metros de longitud y está dispuesto en forma curva para que no puedas ver la longitud que tiene desde fuera (estos belgas...).

Catedral de San Miguel y Santa Gúdula: su construcción, de estilo gótico, se inició en el siglo XIII y no finalizó hasta el siglo XV. Está muy bien conservada por los receintes trabajos de restauración, pero algo sobrio a causa de los múltiples saqueos que sufrío por parte de los iconoclastas protestantes y los revolucionarios franceses. Llama la atención el impresionante púlpito barroco tallado en madera del año 1699 que más abajo mostraré ya que en este tour no llegamos a entrar. Otro detalle importante es el órgano Grenzing con más de 4000 tubos y 4 teclados.

Plaza Real: con la Iglesa de Saint Jaques sur Coudenberg (antiguamente formaba parte del Palacio Real y se ubicó un castillo) y la estatua de Godefroy de Bouillon, uno de los principales jefes de la Primera Cruzada.
Estos free tours los realizan en varias ciudades europeas, y merece la pena si os gusta sumergiros en la historia de las ciudades que visitáis. Aquí os dejo el link de su página web: www.neweuropetours.eu

Tras comer algo nos dirigimos de nuevo a ver la Grand Place ya con la luz del día.


La Grand Place está considerada como una de las plazas más importantes de Europa y su conjunto ariquitectónico (s. XVII) el más bonito de toda Bélgica. Y no es para menos. Todo el conjunto excepto el Ayuntamiento tuvo que ser reconstruido después de que en 1695 los cañones del ejército francés lo destruyera. 

Hotel de Ville o Ayuntamiento: de 1459, con una torre de 96 metros rematada con una estatua de San Miguel.
Maison du Roi: construido en 1536 y reformado en 1873. Como su nombre indica, fue la casa de los monarcas durante muchos años, y acutalmente es el Museo de la Ciudad. La entrada al museo son 4 euros, y es interesante su visita porque explica muy bien la historia de la ciudad, cómo y cuándo se construyeron diferentes edificios, cómo fue creciendo, hay pinturas, algunas esculturas, tapices, vajillas y maquetas. Además también se pueden ver en el último piso todos los trajes del Manneken Pis. (En la foto podéis comprobar que ya no sale la alfombra de flores, y es porque la foto está tomada algunos días después, cuando ésta ya había sido retirada).


De allí, nos fuimos a buscar a la Jeanneke Pis, la versión femenina del Manneken Pis. Es menos conocida y bastante más moderna que la del niño. Fue tallada en piedra caliza grisácea en 1987. Unos dicen que fueron grupos feministas los que pidieron la niña y otros que fue encargada por el dueño de un restaurante de la zona.


 Cuesta un poco de encontrar, pero si localizáis el Delirium Tremens, que es la cervecería más famosa de toda Bruselas, la estatua está al final de esa misma calle. Y hablando del Delirium, como no, entramos a probar la cerveza que lleva su nombre. No recuerdo su graduación, pero son bastantes grados para lo que estamos acostumbrados aquí, así que cuidado los que no estén acostumbrados, eso sí, está riquísima.

Ya saciados de cerveza era hora de probar otra de las cosas más típicas de Bruselas, los gofres, así que nos fuimos al lado del Manneken Pis y así lo veíamos con un poco más de tranquilidad.


Este niño meón es uno de los principales símbolos de Bruselas, y además muy querido por sus habitantes. Fue creado en el siglo XV y tras varios intentos de robo, un ex convicto consiguió robarla. Fue tal la consternación de los habitantes que en 1619 colocaron una réplica en el mismo lugar, que es la que se conserva a día de hoy.

Hay varias leyendas sobre el Manneken Pis. Entre ellas está la que cuenta que ese niño apagó una mecha encendida orinando sobre ella y salvó así la ciudad de un incendio. Otra cuenta que durante la batalla de Ransbeke se colgó de las ramas de un roble la cuna donde estaba el hijo de Godefroy y durante la batalla el niño salió de la cuna y le encontraron orinando en el árbol. Según otra leyenda, el hijo de un noble de la ciudad abandonó una procesión para orinar en la pared de la casa de una bruja que le lanzó un maleficio convirtiéndolo en estatua.


Después de esto, como aún nos quedaba bastante tiempo para el espectáculo de luces que hacen en la Grand Place por la noche, nuestro amigo de Bruselas se ofreció a llevarnos a ver el Atomium y pasar también por la Basílica del Sagrado Corazón. Ambas cosas están bastante retiradas del centro, así que es de agradecer que te lleven en coche. 

Esta basílica, aunque algo moderna, no tiene nada que envidiar a otras. Se empezó a construir en 1905 para conmemorar el 75 aniversario de la independencia de Bélgica, pero se detuvo durante las dos Guerras Mundiales y no se finalizó hasta 1971. A pesar de estar alejada del centro se puede ver desde muchos puntos de Bruselas debido a su gran tamaño: mide 89 metros de alto y 167 de largo, y por eso es la quinta iglesia más grande del mundo. No tuvimos oportunidad de verla por dentro, pero nos contentamos con verla desde fuera, ya que es realmente imponente.

Y de allí, hacia el Atomium que está un poco más hacia el norte, junto al Parque de Laeken, donde tienen actualmente la residencia la familia real. 




El Atomium es el símbolo por excelencia de la ciudad de Bruselas. Fue el pabellón principal de la Exposición Universal de la ciudad en 1958. Representa un átomo de  hierro ampliado 165.000 millones de veces. Mide 102 metros de alto (ya os podéis imaginar que también se ve desde muchos puntos a lo lejos) y consta de 9 esferas de 18 metros de diámetro comunicadas por tubos con escaleras mecánicas (creo que en la segunda foto se puede ver mejor la magnitud).
Había leído antes de ir que no merecía la pena hacer colas para verlo por dentro y nuestro amigo además de confirmármelo nos dijo que era mucho más bonito de noche, y no se equivocaba. Pocas veces en mi vida he visto algo tan gigantesco como el Atomium.

Y después de esta visita decidimos retirarnos a descansar ya que al día siguiente nos desplazábamos hasta Brujas.


Y hasta aquí la primera parte. Intentaré subir mañana el resto. 


Saludos!!



domingo, 3 de agosto de 2014

Próximamente: Holanda y Bélgica

Ya está todo listo para nuestro próximo viaje. En un principio iba a ser sólo Bélgica pero la proximidad a Amsterdam y la maravillosa red ferroviaria de Europa nos ha animado a pasar un día en los Paises Bajos. Contamos con una semana para visitar todo lo que podamos, así que a continuación os detallo el plan, y así de paso, si pensáis en visitar estos lugares y andáis algo perdidos, os sirva de orientación para saber por dónde empezar y dónde buscar. Este es un viaje low cost, así que hay que exprimir al máximo todas las ofertas que se puedan encontrar y aprovechar el tiempo de la forma más sensata posible, aunque dejando lugar para posibles improvisaciones.

1er día

VUELO: Salimos desde Valencia en vuelo directo hasta Amsterdam (aeropuerto de Schiphol).

 Exiten varias claves para encontrar vuelos baratos, pero lo más importante es comparar todo lo que se pueda (ojo con algunas ofertas que no te dan el precio real del pasaje hasta que has rellenado todos los datos y tras incluirte tasas y demás casi se te duplica el precio, ser precavidos antes de proceder al pago), y por supuesto evitar siempre que sea posible viajar en fin de semana.

ALOJAMIENTO: Hemos reservado en el Inner Hotel, un hostel (o albergue) a escasos minutos del Vondelpark y de la Ciudad de los Museos. Unos 90 euros la habitación cuádruple (unos 22 euros por persona). Una de las cosas buenas de viajar cuatro personas juntas es que en muchas ocasiones te puedes evitar compartir habitación con desconocidos en los hostels escogiendo una habitación de 4, y además ahorras mucho dinero. En Amsterdam los hoteles son muy caros, así que si no sois muy sibaritas, os recomiendo tirar por los hostels.

Aquí el secreto del ahorro está nuevamente en comparar. Lo mejor es iros directamente a buscadores de hoteles estilo Trivago, Kayac, etc. (no, no cobro por nombarles, pero todo sea para ayudar...). De todos modos no os quedéis sólo con una de estas páginas, comparar también entre ellas porque muchas veces tienen ofertas diferentes.

PLAN: si vais con poco tiempo como nosotros es una buena idea organizarse.

Yo hace unos años pasé unos días en Amsterdam, así que ya voy con la idea más o menos clara de lo que vale más la pena ver. Aprovechando la cercanía del hostel visitaremos en primer lugar en Vondelpark, que es precioso, y un buen sitio para relajarse y descansar del viaje.

Imagen de: hetvondelpark.net

Como comenté antes, la Ciudad de los Museos está al lado, por lo tanto nos pasaremos por allí también. La lástima es que vamos con poco tiempo y dudo que podamos entrar a algún museo, pero si os lo podéis permitir os recomiendo el Museo Van Gogh, a mi me encantó.

Como seguramente se nos haya echado la noche encima, nos dirigiremos al Barrio Rojo para verlo de noche y tomarnos algo por allí. No os equivoquéis con este barrio que no es sólo lo que nos enseñan de él, hay mucho más!

Imagen de: traveler.es



2do día

Al día siguiente, temprano, iremos a visitar la Casa de Ana Frank. La visita es guiada y puedes entrar en el anexo donde Ana y su familia estuvieron escondidos durante 2 años de los nazis.

No muy lejos de allí está la Plaza Dam, y como es visita obligada, allí iremos. Si tenéis tiempo, en la misma plaza se encuentra el Museo de Cera Madame Tussauds.

Y de allí, un lugar que me gustó mucho la anterior vez, el Mercado Flotante de las Flores. Si os gustan las plantas, aquello es el paraíso.

Imagen de: asteriskhotel.nl

Después nos da tiempo a pasear, comprar, hacer fotos... Y directos a la estación para coger el tren que nos lleva a Bruselas. Son unas dos horas y el billete cuesta unos 30 euros.

ALOJAMIENTO: En Bruselas vamos a pasar 5 noches así que optamos por un apartamento para 4. Y aquí la importancia de buscar y comparar. Un apartamento con cocina para cuatro personas por 325 euros las 5 noches (unos 16 euros por persona y noche). Y la localización, a unos 20 minutos caminando hasta el centro.

Una vez allí, tenemos la intención de encontrarnos con un amigo que tenemos viviendo allí, pero eso se verá sobre la marcha, hay que tener en cuenta que llegaremos por la noche.

3er día

Ése día tenemos pensado dedicarlo exclusivamente a ver Bruselas. Por lo que me han comentado no es una ciudad espectacular pero hay cosas interesantes para ver, aún así, nos dejaremos aconsejar por nuestro amigo que vivendo allí nos puede dar una visión más completa. Visitas obligadas, por supuesto, la Grand Place (considerada de las más bonitas del mundo), el Manneken Pis, la catedral de Notre Dame du Sablon, Mini-Europe, el Atomium, entre otros.

Imagen de: secondglobe.com
4to día

El cuarto día vamos a viajar hasta Brujas, porque estando el Bélgica sería un pecado mortal no visitarla, y además sabiendo que es la ciudad más visitada de Flandes por delante incluso de Bruselas. Tengo grandes espectativas puestas en esta ciudad, ya que conserva casi intactas las murallas y torres de origen medieval, además de una gran cantidad de monumentos, rincones preciosos, y, como no, el Museo de la Patata Frita y del Chocolate. Tenemos intención también de visitar la Taberna Vlissinghe, que por lo que he leído es la más antigua e importante de la ciudad, y posiblemente de toda Bélgica, ya que data del siglo XVI.

Imagen de: bruselas.net
Este trayecto lo haremos en tren. Salen desde Bruselas cada hora, el precio está en unos 20 euros ida y vuelta por persona y dura unos 50 minutos. Como es una ciudad que se puede visitar sobradamente en un día, por la tarde nos volvemos a Bruselas.

5to día

Está un poco más en el aire, como dije al principio, a veces está bien improvisar sobre la marcha, aunque la opción más probable es desplazarnos de nuevo, esta vez hacia el sur, a Dinant. Esta ciudad tiene una especie de ciudadela-fortaleza que tiene muy buena pinta. La Colegiata de Notre Dame está inscrita en lugares Patrimonio de la Humanidad, por lo tanto, debe merecer la pena.

Imagen de: traveler.es

6to día

Este día pretendemos desplazarnos a muy pocos kilómetros de Bruselas para visitar la fortaleza-castillo de Gaasbeek (nosotros y nuestra obsesión con los castillos...).  En su origen (s. XIII) fue un castillo medieval construido para defender el Ducado de Brabante del Condado de Flandes. Tiene obras de arte expuestas de forma permanente en su interior y unos jardines que por lo visto merece la pena ver.

Imagen de: meetingleuven.be
Es una visita corta, con lo que la intención es estar en Bruselas para la hora de comer. El inconveniente es que, como en la mayoria de paises europeos, todo cierra muy pronto, así que nos olvidamos de visitar nada a partir de las 18:00 de la tarde.

7mo día

Es el día de la vuelta, pero como el vuelo sale por la tarde-noche, nos queda todo el día para disfrutar de Bruselas un poco más. Dependiendo de lo que hayamos podido ver los días anteriores, decidiremos sobre la marcha. Sí que hay un lugar que me apetece mucho ver y además está muy cerca del apartamento, que se llama Bois de la Cambre, que según he visto es como un bosque inmenso y precioso, además, al parecer la gente habla muy bien de él y no es, por decirlo de alguna manera "lo típico" que hace un turista en Bruselas.

Imagen de: ec.europa.eu

 Y aquí pondremos punto y final a nuestro recorrido para volver a casa.
Total precio del viaje low cost:  poco más de 500 euros por pareja 7 días entre vuelos y alojamientos. Así que demostrado queda que viajar barato es posible buscando bien.

Aquí expondré día a día, y siempre que la conexión wifi sea posible y sea buena, todo lo que vayamos viendo para que nos podáis seguir si os apetece, ya que las sensaciones in situ siempre son mejores.

Y como siempre, si tenéis dudas o queréis hacer comentarios, os contestaré gustosamente.